El Ajedrez: violencia & pasión

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Viendo en el ciberespacio una interesantísima charla de Leontxo García, el prestigioso periodista español manifestó con sólidos argumentos: “el ajedrez es un boxeo mental, pero es también una lucha de emociones donde la suerte apenas existe. Tienes que controlarlas durante la partida e intentar conocer las de tu contrincante para saber cómo jugar; es un deporte violento”.

Y continuó “un futbolista u otro deportista puede desahogar la tensión gritando, corriendo o saltando; pero, en el Ajedrez, como mucho, puedes pasear por el escenario y poco más. Toda la tensión se acumula durante cuatro o cinco horas sobre el tablero y es necesario saber gestionarla. Primero, identificar las emociones y, después, comprender cuándo sientes angustia; o si estás demasiado confiado; o si tienes miedo al rival, si eres muy o poco prudente, etc. Todo el universo de las emociones está en juego durante una partida”.
Por otra parte, Garry Kasparov, quizás el mejor jugador de la Historia ha señalado: “El ajedrez es una tortura mental, es el más violento de los deportes”.

Asimismo, el célebre escritor y periodista irlandés Oscar Wilde, con su aguzado ingenio manifestó: “Si quieres destruir a un hombre, enséñale a jugar ajedrez”.
Y otro famoso escritor, el prolífico Herbert George Wells (más conocido por H. G. Wells) dijo “Si quieres destruir a una persona, véncela en el ajedrez. Es mucho más seguro que el veneno”.
Otra frase sobre el tema la expresó el ajedrecista y eminente Doctor argentino J. P Miracca; “¿Quieres alienar a alguien sin arruinarle la salud?: inyéctale Ajedrez”.
Al conocer las afirmaciones de estas ilustres personalidades estamos muy cerca de pensar que el Ajedrez no es solamente un deporte violento, sino también atroz, porque posee cualidades que pudieran inculcar cierto temor a sus apasionados seguidores.
H.G. Wells
Realmente, para enfrentar a un rival se necesitan altas dosis de adrenalina, también conocida como epinefrina, que es la hormona que el cuerpo produce en respuesta a situaciones de estrés, peligro o emoción intensa. A esta situación hay que sumar el desgaste físico y mental que conlleva estar varias horas sentado, calculando variantes, generando ideas y tomar decisiones.

De acuerdo con mi experiencia de más de cincuenta años como jugador, puedo aseverar que, aunque, el Fútbol americano, el Boxeo y el Ciclismo, son deportes rudos (y a veces, hasta groseros) ya sea, por el contacto físico o el esfuerzo constante durante la lid, pero en estos casos la presión psicológica no alcanza la magnitud de un jugador de ajedrez enfrascado en una difícil partida que puede durar más de cuatro horas sin poder desvanecer el estrés acumulado en ese tiempo.

Dentro del salón de juego, el ajedrecista no puede gritar, moverse libremente y apenas hablar, acciones que en los otros deportes se puede realizar para eliminar un poco la presión, ya sea en el estadio de fútbol, en el ring de boxeo o escalando una loma en una carrera ciclística, o sea, en el momento del desarrollo de la competencia, y que permite cierto relajamiento físico y emocional.
Otro detalle importante: solo un jugador de ajedrez sabe el sufrimiento que se padece cuando se pierde una partida con amplia ventaja. Esa angustia puede perdurar por varios días, durante todo el evento, incluso, si es una partida decisiva y muy importante, nunca se olvida.

Cabe agregar, que en un deporte colectivo una derrota se “divide” entre todos los miembros del equipo y aflige menos individualmente. Sin embargo, en el Ajedrez la responsabilidad de la pérdida de la partida es un asunto plenamente personal, por errores propios y sin poder culpar a nadie, lo que afecta mucho y hace que el Juego Ciencia sea un deporte psicológicamente cruel e implacable ante la derrota.

Estimado amigo lector: no decline practicar ajedrez por temor a la violencia que se desata en un tablero de 64 casillas; ésta no es nada comparada con los beneficios que reporta este maravilloso juego, del cual, el Doctor Alexander Alekhine dijo: «alguna vez los hombres tuvieron que ser semidioses; si no, no habrían inventado el ajedrez», o como expresó el famoso escritor Stefan Zweig: “este juego pertenece a todos los pueblos y a todas las épocas y nadie puede saber qué divinidad lo regaló a la Tierra para matar el tedio, aguzar el espíritu y estimular el alma”.

El Juego Ciencia es una herramienta muy positiva para el crecimiento intelectual y la formación integral de niños, jóvenes y adultos, (entre otros beneficios que reporta) y eso se constata porque lo juegan más de 600 millones de personas en el mundo y que de acuerdo con las estadísticas de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), aparecen registrados más de 360,000 jugadores de torneos activos en su base de datos.

Un consejo sano: satúrese de ajedrez, aprenda a sobrevivir con sangre fría y cordura la furia que se desencadena en el tablero y reciba como una bendición los frutos que nos regala tan apasionante juego. Y recuerde: el Ajedrez es un elixir que alarga la vida, es un culto a la sabiduría y un canto a la virtud.
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