Ajedrez: “Arte entre las artes”

Nelson Pinal Borges

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“El Ajedrez, que reúne orgánicamente elementos del Arte, la Ciencia y el Deporte, a lo largo de los siglos ha constituido parte inalienable de la Cultura y la Civilización Mundial” (I. Linder, Historiador de Ajedrez)

El Ajedrez es una actividad funcional y multidisciplinaria, que potencia capacidades cognitivas y educativas, que se conecta con áreas como la psicología, la educación, la neurociencia y la estrategia empresarial; también con la pintura, el cine, el diseño publicitario y la filatelia, entre otras; es además, una herramienta especial para la comunicación, el entendimiento y la amistad entre las personas de diferentes razas, ideologías, religiones y niveles sociales.

Y es que desde sus inicios, el Noble Juego ha sido muy cosmopolita, no sólo porque se práctica en los más recónditos rincones del mundo, es que constituye una herramienta especial para la comunicación, el entendimiento y la amistad entre las personas de diferentes razas, ideologías, religiones y niveles sociales.

Aunque nació en la India hace 15 siglos, el ajedrez es una actividad que se practica, tanto en salones de lujos de Londres, como en un patio de tierra de Burundi y asimismo, hace honor al excampeón mundial José Raúl Capablanca, cuando manifestó: «El ajedrez es algo más que un juego; es una diversión intelectual que tiene algo de arte y mucho de ciencia. Es además, un medio de acercamiento social e intelectual».

Considerado como un «modelo de pensamiento», el Juego Ciencia genera satisfacción al resolver situaciones complejas actuando transversalmente en la formación intelectual y recreativa. Posee propiedades terapéuticas porque funciona como gimnasia cerebral, mejorando la memoria, concentración y la toma de decisiones, mientras actúa preventivamente contra el deterioro cognitivo y ayuda en la gestión emocional.

Ha acompañado durante siglos a filósofos, científicos, artistas, poetas y escritores. Más que un juego, lo han considerado como metáfora de la vida, de la guerra, del amor y de la creación intelectual. Asimismo, han encontrado en el tablero una escuela de pensamiento; a su vez, numerosos ajedrecistas han sido excelentes narradores y poetas.

Entre las áreas que se vinculan al Ajedrez está la Literatura porque ambas actividades convergen como un espacio de estrategia, posibilidad narrativa y metáfora existencial. Desde tratados medievales hasta novelas modernas, como, La Tabla de Flandes y La Defensa el juego simboliza la lucha intelectual, la vida y el destino.

La relación entre Ajedrez y Literatura es orgánica: ambos comparten estructura, estrategia, conflicto y lenguaje codificado. El tablero funciona como metáfora narrativa; la partida, como trama; y las piezas, como personajes con jerarquía y funciones dramáticas. Ambos combinan habilidad y creatividad en tiempo y espacio. La partida, como la novela, es una construcción intelectual donde cada movimiento modifica el sentido total. En el tablero y en la página, pensar es crear.

Desde finales del siglo XIX el Doctor Siegbert Tarrasch (Breslau, 1862-1934) consideró el Ajedrez como una actividad artística y entre sus diversas afirmaciones al respecto, señaló: “el Ajedrez es una forma de producción intelectual que tiene su encanto peculiar. La producción intelectual es una de las grandes satisfacciones -sino la mayor- al alcance del hombre. No todos pueden componer una pieza musical inspirada o construir un puente; sin embargo, en Ajedrez todo el mundo es intelectualmente productivo y por consiguiente, cada persona que lo practica puede experimentar una satisfacción”.

Poetas amantes de las Torres y los Alfiles

Desde la Edad Media, el Ajedrez aparece en la literatura europea. Uno de los primeros ejemplos destacados es el poeta italiano Dante Alighieri (1265/1321), quien utilizó referencias ajedrecísticas en su obra para ilustrar conceptos matemáticos y filosóficos.

También el español Alfonso X el Sabio (1221/1284, impulsó la difusión del juego mediante el célebre Libro de los Juegos (1283), una de las obras más importantes sobre ajedrez de la Edad Media.

El poeta y matemático persa, Omar Khayyam, (1048/1131) utilizó el Ajedrez como símbolo del destino humano. En varios de sus famosos cuartetos comparó a los seres humanos con piezas movidas por una fuerza superior sobre el tablero del mundo.

Son numerosos los poemas, citas, aforismos y reflexiones de autores que tratan el tema del Noble Juego en sus obras. Incluso conocemos novelas en las que el juego aparece dentro de la trama o es el tema principal de las mismas. Hay que destacar el hecho de que autores literarios de la talla de J. L. Borges, E. Sábato, Miguel de Unamuno, T. Capote, V. Nabokov o F. Arrabal, Eduardo Scala, han sido ajedrecistas.

Muchos autores adoptan principios ajedrecísticos de las tres fases de una partida:

Apertura: presentación de fuerzas y conflictos.

Medio juego: complicación táctica y desarrollo de personajes.

Final: resolución inevitable, a menudo con sacrificios.

Y es que el Ajedrez enseña economía de recursos, anticipación y coherencia estructural, virtudes centrales de la buena narrativa.

Obras Fundamentales

Novela de Ajedrez (Stefan Zweig – 1851/1942): Una obra maestra psicológica sobre la obsesión ajedrecística y la locura, y es considerada una de las obras maestras de la literatura ajedrecística universal. Publicada en 1942, narra la lucha psicológica entre un Campeón mundial y un prisionero que sobrevivió al aislamiento gracias a partidas imaginarias. El libro explora la obsesión, la memoria y la resistencia del espíritu humano.

La Defensa (Vladimir Nabokov – 1899/1977): Narra la vida de un gran maestro que pierde la noción de la realidad. Autor de Lolita, fue además un consumado compositor de problemas de ajedrez. Consideraba que la creación literaria y la composición ajedrecística compartían la búsqueda de belleza y precisión.

La Tabla de Flandes (Arturo Pérez-Reverte – 1951): Una trama de misterio basada en una posición de ajedrez.

Don Sandalio, jugador de ajedrez (Miguel de Unamuno -1864/1936) Un relato sobre la incomunicación.

El Ocho (Katherine Neville – 1945: Novela de aventuras que utiliza el ajedrez como hilo conductor.

-Gambito de Dama (Walter Tevis – 1928/1984) Llevada al cine en el 2020 como una miniserie que resultó sumamente exitosa.

Es de destacar que Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria cubana y pionero de las luchas por la independencia nacional, fue el primero en traducir del francés al español las 26 reglas primarias del Ajedrez, aparecidas en el libro Leyes del juego de ajedrez, del maestro Louis Charles La Bourdonnais, sin dudas, un monumento literario del Juego Ciencia.

Poetas amantes de las Torres y los Alfiles

El ruso León Tolstói disfrutaba del ajedrez y lo practicó con frecuencia durante su vida. Otro gran aficionado ruso fue Iván Turguénev, quien llegó a jugar con destacados maestros de su tiempo.

William Shakespeare: Aunque no existen pruebas concluyentes de, que ni Shakespeare ni Cervantes, fueran jugadores habituales de ajedrez, ambos conocían perfectamente el juego y lo mencionaron en sus obras o en referencias de su época.

La nota más famosa de Shakespeare aparece en la obra The Tempest. En una de las escenas finales, Miranda y Fernando aparecen jugando ajedrez. Es una de las pocas escenas ajedrecísticas explícitas en toda la obra de Shakespeare.

El diálogo incluye una acusación juguetona de hacer trampas durante la partida, lo que demuestra que Shakespeare conocía las reglas y las convenciones sociales asociadas al juego. Algunos estudiosos consideran que en varias de sus obras empleó metáforas relacionadas con tácticas, maniobras y jerarquías que recuerdan al ajedrez, aunque sin nombrarlo directamente.

Miguel de Cervantes: En la España del Siglo de Oro, sí hizo alusión al ajedrez; el juego era un muy conocido entre nobles, clérigos e intelectuales.

En Don Quijote de la Mancha aparece una comparación muy citada: «Como las piezas del ajedrez, después de acabada la partida, todas se mezclan, juntan y barajan…» Con esta alegoría, Cervantes señala que las diferencias sociales desaparecen al final de la vida, igual que las piezas regresan juntas a la caja una vez terminado el juego”.

Curiosamente, esa cita de Cervantes suele aparecer en muchas conferencias y artículos de ajedrez porque expresa una idea profundamente humanista: en el tablero, como en la vida, las diferencias son temporales y el destino final es común para todos.

Esta comparación es considerada una de las más bellas reflexiones filosóficas sobre el ajedrez en la literatura española.

Literatura latinoamericana

Además de Martí y Borges, numerosos escritores latinoamericanos se interesaron por el juego, entre ellos, Lezama Lima, García Márquez, Juan J. Arreola, Cabrera Infante,  Roa Bastos y Andrés Neuman.

El genial escritor y poeta cubano José Martí, mostró interés por el ajedrez y escribió sobre la figura de grandes jugadores de su época. Martí veía en el juego una expresión de inteligencia y disciplina. Es famosa su partida en octubre de 1876 en México, contra el niño prodigio mexicano de 7 años llamado Andrés Ludovico Viesca Gutiérrez. Martí, entonces de 23 años, perdió el encuentro tras quedar sorprendido por el avanzado nivel de su rival.

Parafraseando el hermoso verso de José Martí se podría afirmar que el ajedrez cumple en esencia con su postulado:

“Yo vengo de todas partes, Y hacia todas partes voy: Arte soy entre las artes, En los montes, monte soy”.

El argentino Jorge Luis Borges (uno de los autores hispanos más destacados del Siglo XX), fue quizás el que mejor captó la dimensión filosófica del Noble Juego. Su famoso poema Ajedrez concluye con unos versos memorables en los que se pregunta quién mueve al jugador que mueve las piezas, llevando la reflexión hasta el infinito. (Ver el poema al final de este trabajo).

Gabriel García Márquez, en su obra “El amor en los tiempos del cólera” relaciona una trama amorosa con el ajedrez.

El mexicano Juan José Arreola fue un apasionado ajedrecista y organizó actividades relacionadas con el juego durante gran parte de su vida.

El distinguido escritor cubano José Lezama Lima (1910/1976) también incorporó referencias ajedrecísticas en su obra cumbre “Paradise” y en “Alfonso X El Sabio y Capablanca”; Lezama consideraba el tablero como un espacio simbólico de creación intelectual.

El escritor, periodista y crítico de cine cubano, Guillermo Cabrera Infante, (1929/ 2005) dedicó al genial ajedrecista cubano José Raúl Capablanca un bello ensayo titulado Capablanca es, que forma parte de su libro Vidas para leerlas. También en su genial obra Tres tristes tigres, menciona al ajedrez.

Frases célebres de personalidades del arte

-El Ajedrez es un complicado juego (José Martí, Apóstol de la Independencia de Cuba)

-El Ajedrez es necesario en toda buena familia. (Alexander Pushkin, escritor ruso)Principio del formulario

-El Ajedrez es semejante a la vida. (Miguel de Cervantes, escritor español)Final del formulario

-El Ajedrez es un juego honrado.  (W. Shakespeare, poeta y dramaturgo inglés)

-El Ajedrez es prueba de inteligencia. (J. W. Goethe, poeta alemán)

-El Ajedrez es una necesidad tan imperiosa como la literatura. (Iván Turgueniev, novelista ruso)

-El Ajedrez es el arte de la razón humana (Duque de Brunswick, Príncipe alemán de la Casa de los Welfos y quien escribió un libro sobre Ajedrez en 1616 bajo el seudónimo de Gustavus Selenus).

-Compadezco al que no conoce el Ajedrez. Causa alegría al aprendiz y sumo placer al veterano. (León Tolstoi, escritor ruso)

-Cuando me siento abatido me doy Jaque Mate a mí mismo. (Fernando Arrabal, escritor y cineasta español)

-El Ajedrez, interesantísimo; es juego de dioses: ¡manejar a nuestro antojo un mundo en pequeño con todas sus figuras! Quién sabe si el mundo no será en resumidas cuentas más que eso, un gran tablero de Ajedrez al que unos seres superiores juegan con nosotros como nosotros jugamos con las figuras del Ajedrez. (Jacinto Benavente, dramaturgo y cineasta español)

-Este juego pertenece a todos los pueblos y a todas las épocas y nadie puede saber de él qué divinidad lo regaló a la Tierra para matar el tedio, aguzar el espíritu y estimular el alma. (Stefan Zweig, escritor austriaco)

-El hombre va como los peones: de casilla en casilla sin poder atrapar a la dama. (Francisco de Quevedo, escritor español)

-Si quieres destruir a un hombre, enséñele a jugar al Ajedrez. (Oscar Wilde, escritor y poeta francés)

-La vida es demasiado breve para el Ajedrez.  (James Byron, novelista inglés)

-Cuando tengas dudas, ¡juega Ajedrez! (Walter Tevis, novelista estadounidense)

-La pasión por jugar al Ajedrez es una de las más inexplicables en el mundo. (H.G. Wells, escritor y novelista inglés)

-Bendita sea la memoria de aquel que dio al mundo este juego inmortal. (A. G. Gardiner, Periodista, editor y escritor inglés)

-Se conoce más a una persona en una hora de juego que en un año de conversación. (Platón) – (Es una frase muy potente y, aunque se le atribuye comúnmente a Platón, muchos historiadores creen que en realidad resume su filosofía sobre la educación y el alma, más que ser una cita textual de sus diálogos.)

Muy interesante es la frase de Mercedes Alonso Romero, destacada periodista y escritora cubana radicada en República Dominicana: “El Ajedrez entrelaza masculinidad y feminidad; pero, más allá de lo inclusivo, su mayor magia consiste en fortalecer sueños”.

Dios mueve al jugador, y este, la pieza.El Poema de Borges

El ajedrez continúa inspirando novelas, cuentos y poemas porque representa una de las imágenes más poderosas de la condición humana: la lucha entre libertad y destino, entre cálculo e inspiración, entre orden y caos. Una frase que resume magistralmente porqué, desde hace siglos, poetas y escritores siguen encontrando en el ajedrez una fuente inagotable de inspiración.

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?

                   FIN

 

 

 

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