Bobby Fischer & The Beatles

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Robert Bobby Fischer (Estados Unidos 1943 – 2008) y The Beatles (Inglaterra 1960-1970) fueron excelencias terrenales que redefinieron el arte en los años 60-70, y cambiaron las reglas del juego. Imposible no hacer un ejercicio comparativo de estos artistas: el norteamericano en el mundo de las torres y los alfiles, y los famosos ingleses entre voces y melodías.
Bobby rompió el dominio soviético del ajedrez. En 1972 le ganó a Spassky y se volvió Campeón mundial. Sus 6-0 contra Taimanov y Larsen en 1971 y sus cuatro victorias seguidas contra Petrosian en Argentina, siguen siendo memorables.
The Beatles llegaron y rompieron patrones. De 1963 a 1970 sacaron 13 álbumes y cambiaron la música pop, rock, estudio de grabación y cultura. También ganaron al mundo.

Fischer, estudiaba 8-10 horas al día, memorizaba partidas, investigaba en las viejas líneas de las Aperturas y buscaba la mejor jugada en cada posición. Era un creador.
The Beatles eran creadores obsesivos en el estudio. Lennon-McCartney componían sin parar. Con el productor musical británico, George Martin, experimentaron nuevos ritmos, orquestas y sintetizadores. Cada álbum era mejor que el anterior.
El estilo de Fischer: claro, lógico, implacable. Jugaba posiciones simples pero era capaz de exprimir al rival. Su final contra Taimanov en la cuarta partida del match de 1971 es una clase magistral: pura precisión. Era un artista del tablero.
The Beatles eran la exquisita melodía con armonía e innovación. Canciones que parecen simples: Yesterday, Let It Be, pero con una profundidad armónica novedosa. Podían hacer pop, folk, psicodélico y rock duro.
El impacto cultural de Fischer fue de tal magnitud que convirtió el ajedrez en un deporte de masas durante la Guerra Fría. De repente, todo el mundo quería aprender a jugar.
Y The Beatles cambiaron la moda, el pelo largo, las letras, los conciertos en estadios. Sin ellos no existiría la música pop moderna. Sus canciones son tan célebres como el libro Mis 60 partidas memorables de Fischer.

Incluso eran genios intensos y complicados. Fischer: aislado, paranoico, desapareció del ajedrez por 20 años. The Beatles: se separaron en 1970 por tensiones creativas y ego. La excelencia en grupo es difícil de sostener.
Ambos fueron perfeccionistas que no se conformaron con lo bueno, querían lo perfecto con una máxima pureza artística, uno en el tablero y el otro en el escenario.
La partida 6, del match Fischer vs Spassky, fue perfecta, limpia; pura belleza, jugada a jugada. Al final, Spassky se rindió en la jugada 41 y fue el primero en aplaudir a su contrario. Nunca había pasado.
Posición final 6ta partida del match Fischer vs Spassky / 1-0
Como la partida de Bobby, Hey Jude, son 7 minutos de belleza musical; empieza suave, solo piano y voz. Hey Jude, don’t make it bad; intimidad, calma y va creciendo. hasta un maravilloso final: 4 minutos de «na-na-na-na-na» con toda la orquesta. Se vuelve épica, pura y eleva al público presente.
¿Por qué se parecen esa partida y Hey Jude? La calma antes de la tormenta: Fischer no atacó, superó a Spassky con calma y una alta estrategia que recuerda a Capablanca. The Beatles no arrancan con todo, iluminan la melodía poco a poco. Como Bobby, la simplicidad esconde genialidad.
En ambos casos, detrás hay meses de trabajo, dedicación y pasión. El final: Ambas creaciones tienen un final que emociona y confirma: el ajedrez como arte y el arte como ajedrez. El momento en que Spassky aplaude, es similar a los últimos na-na-na con 36 músicos. ¿Quién no aplaudiría?

Fischer dijo que fue su mejor partida del match. Paul McCartney dice que Hey Jude es de sus favoritas. Ambos sabían que habían realizado algo perfecto. Fischer ganó el match con arte, no solo con fuerza. Y The Beatles ganaron al mundo con melodía, no solo con ruido.
Partida 6: Fischer – Spassky, 1-0 / 1.c4 e6 2.Cf3 d5 3.d4 Cf6 4.Cc3 Ae7 5.Ag5 0-0 6.e3 h6 7.Ah4 b6 – Fischer sorprendió a todo el mundo con 1.c4. Asimismo, nadie esperaba que The Beatles sacaran una balada de 7 minutos como álbum sencillo. La partida va acumulando pequeñas ventajas hasta que Spassky colapsa. La canción va acumulando «na-na» hasta que explota la orquesta. Básicamente Fischer dijo: «puedo ganar siendo agresivo y también puedo ganar siendo Mozart”.
Ver la 6ta partida Fischer vs Spassky
https://www.chess.com/blog/ThummimS/world-chess-championship-1972-game-6
https://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1044366
Paul McCartney escribió Hey Jude en 1968 para consolar al hijo de John, Julián, cuando sus padres se estaban separando. Por eso dice Hey Jude en vez de Hey Jules; con voz principal y piano, Paul y John, George, Ringo, el coro, con toda la gente del estudio. John amaba la canción pero siempre decía que era de Paul.
¿Se imaginan? Paul componiendo para consolar a Julián, y pocos años después Fischer gana una partida perfecta comparada con Hey Jude.
En fin, el ajedrez y la buena música son maravillosas expresiones artísticas.
FIN
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